GIGABYTE y AMD refuerzan su alianza para llevar la IA al PC: Ryzen X3D, NPUs y monitores OLED como eje del rendimiento
por Manuel NaranjoLa IA en PC está dejando de ser una etiqueta bonita para convertirse en una pieza práctica del rendimiento diario. No porque el ordenador vaya a “pensar” por ti, sino porque cada vez más tareas se resuelven en local, con menos latencia y sin depender tanto de la nube. En ese contexto, GIGABYTE ha anunciado que profundiza su colaboración con AMD para acelerar la IA en el propio dispositivo en tres frentes: portátiles para gaming y creación, placas base para equipos de sobremesa y monitores OLED de alta frecuencia de refresco.
El movimiento apunta a un problema muy real: muchos PCs no fallan por falta de potencia, fallan por cómo la sostienen. Calor, picos de consumo, perfiles que no encajan o ajustes que se vuelven una tarde entera de prueba y error. La propuesta de esta alianza es recortar esa fricción.
IA en el dispositivo: la diferencia está en el “ahora”
Cuando una tarea se ejecuta en el propio equipo, la respuesta suele ser más inmediata y no depende de conexión, colas o límites externos. También hay una lectura de control: si el proceso no sale del ordenador, reduces dependencias. Por eso la IA en local encaja con la evolución actual de CPUs y plataformas, cada vez más cargadas de bloques dedicados como NPUs.
Pero la potencia, por sí sola, no basta. El reto es que el usuario obtenga resultados sin bucear en menús o ajustar veinte cosas a ciegas.
Ordenadores AORUS MASTER 16 y AERO X16

En la parte de portátiles, el anuncio destaca el AORUS MASTER 16, basado en el AMD Ryzen 9 9955HX3D con AMD 3D V Cache, un diseño de caché pensado para mantener fotogramas estables en juegos rápidos y acelerar cargas exigentes de creación.
Para que ese rendimiento no sea solo un pico, GIGABYTE lo acompaña con refrigeración WINDFORCE Infinity EX, declarada para 230 W de potencia térmica total máxima. La idea es simple: sostener potencia sin que el usuario tenga que estar afinando perfiles todo el rato.
Además, la compañía menciona GiMATE, su agente de IA, para agrupar controles de energía, rendimiento y funciones relacionadas con IA en ajustes más directos y orientados a flujo de trabajo.
El segundo nombre propio es el GIGABYTE AERO X16, descrito como Copilot Plus PC, con procesadores AMD Ryzen AI 400 Series. Aquí el foco está en la NPU integrada, destinada a manejar determinadas tareas de IA de forma eficiente en el propio dispositivo, orientadas a experiencias del día a día.
En la práctica, este enfoque suele priorizar equilibrio: respuesta en productividad, eficiencia y funciones que se benefician del procesado local sin depender de servicios externos para cada acción.
Placas base X870E X3D: menos “tocar y rezar” con Ryzen 9000

En sobremesa, GIGABYTE sitúa el foco en sus placas base X870E X3D Series, pensadas para exprimir los AMD Ryzen 9000 con 3D V Cache, con un recordatorio importante: el ajuste de plataforma influye directamente en estabilidad y respuesta en juegos.
La baza diferenciadora es X3D Turbo Mode 2.0, un modo propio con IA descrito como una fusión de hardware y software optimizada para el comportamiento de la 3D V Cache. La promesa, más allá de la cifra, es reducir el “prueba esto, vuelve atrás” y llegar antes a un punto estable.
Monitores OLED: FreeSync Premium Pro y utilidades competitivas
El tercer bloque son los monitores OLED. Se citan los modelos MO27Q28GR, MO34WQC36 y MO32U24, certificados con AMD FreeSync Premium Pro, con refresco variable sincronizado para minimizar tearing y tirones.
Sobre esa base, GIGABYTE añade sus Tactical Features, una suite de herramientas para uso competitivo. Por ejemplo, Tactical Switch 2.0 permite cambiar con un clic resolución y relación de aspecto, incluyendo formatos como 4:3 o 5:4. Aim Stabilizer inserta fotogramas negros para reducir desenfoque de movimiento, y Game Assist ofrece superposiciones como punto de mira configurable y temporizador.
Qué significa este anuncio para quien compra hoy un PC
La lectura de fondo es que el PC se está vendiendo cada vez más como ecosistema: plataforma, control del sistema y pantalla afinada para que lo notes en sesiones reales, no solo en una tabla de especificaciones. En este caso, la alianza se aterriza con nombres concretos y una obsesión repetida en todo el mensaje: rendimiento rápido, fluido y estable, tanto para jugar como para crear y montar un equipo sin sobresaltos.
También es una señal de por dónde va la competición en 2026. La potencia de CPU y GPU se está igualando en muchos rangos, y el valor diferencial se desplaza hacia el “cómo se siente”: cuánto tarda en reaccionar, cuánto aguanta sin recortes por temperatura y cuánto te obliga a trastear para llegar a un punto fino. Si la combinación de hardware AMD, refrigeración, BIOS y utilidades consigue ser más consistente, el usuario gana tiempo y confianza. Y en un mercado donde cada vez hay más opciones, esa consistencia puede ser justo lo que decante la compra frente a un equipo que, sobre el papel, promete lo mismo.
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